viví muchas experiencias espirituales
en Arica, donde llegué a sentir
muchas vidas posibles.
Anduve junto al caminante
por la costanera donde
me contaba que
su amor de vidas pasadas
ya no lo recordaba
y que él continuaba a quererla
En diversas caminatas nocturnas
por la playa me encontraba
con personajes que contaban
muchas historias extraordinarias.
Una noche escuchaba sobre la vez
que fue abducido para otra dimensión
en ese momento de incredulidad
se produce un apagón de las luminarias
callejeras hacia donde
me encontraba y sentía como
me abducian a mí también.
No sé si fue fantasía o apenas
un momento de ilusión.
En la universidad con mis amigos
hablábamos de portales
para otras dimensiones que se abrían
a los que creían en la fantasia.
Con mi amigo místico hablábamos
de conspiraciones y de otros
planos de consciencia que nos
abrirían los portales para nuevas
realidades y el despertar al
conocimiento secretamente
guardado en otros Universos.
Finalmente el despertar,
conseguir el desprendimiento del alma y
transportar mi espíritu donde
estaba aquella mujer
con quien yo soñaba y que se encontraba
del otro lado de la cordillera
donde se hablaba un idioma diferente
pero dónde creía que el
amor me esperaría.
Sólo en Arica se puede vivir esas
experiencias místicas,
una ciudad donde la energía
de los quatro elementos
la transforman en un punto
de radiación concéntrica
que reúne tantos esotéricos.
Puede haber sido un sueño
pero la iniciación imaginaria
sólo pudo ser vivida en
mi ciudad de Arica.
Qué lindo!Cómo chilena hice un viaje ahora.... te felicito por el lindo trabajo..
ResponderExcluirHe vuelto a leerle y me encanta más cada palabra de ésta"iniciación imaginaria". ¡¡Felicitaciones Francisco Lillo!!!
ResponderExcluirParabéns, Lillo.
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